Displasias

 

A la etapa temprana del cáncer se denomina "displasia" y en esencia es el desarrollo de células anormales en la cérvix. Cuando se diagnostica y trata a tiempo, el cáncer puede ser prevenido.

 

Normalmente, el cáncer cervical comienza en algunas células, y gradualmente crece a lo largo de los meses y los años. Cuando el crecimiento puede verse o palparse en un examen pélvico se llama “tumor”. Si éste no es tratado, lo más probable es que se expanda a áreas cercanas como ovarios, trompas de Falopio, cuello de la matriz y vagina, convirtiéndose en una verdadera amenaza. Por eso es importante comprender que este problema es curable en un 99% si se atiende a tiempo.

 

En México, cada dos horas fallece una mujer por cáncer cérvicouterino. Por año, mueren más de 5,000 mujeres en edad reproductiva, lo que repercute en la vida de su familia.

 

Se cree que el cáncer cervical se origina por un virus transmitido sexualmente llamado virus de papiloma humano (HPV siglas en inglés). La mayoría del cáncer causado por el HPV es el cáncer de la cérvix, pero el HPV también puede causar cáncer en vagina, vulva, en el área ano-rectal (tanto en hombres como en mujeres) y en el pene.

 

El riesgo de desarrollar cáncer cervical es mayor en mujeres con conteos de células CD4 (células T) menores de 400. Otros factores de riesgo son fumar cigarrillos y una dieta pobre. Los síntomas que revelan la existencia de este tipo de cáncer son mínimos. Una mujer puede tenerlo sin sentir dolor. Hay mujeres que lo tienen y están embarazadas. Otras, tienen períodos menstruales normales, nada les advierte que su vida está en peligro. Es en la etapa más avanzada que aparecen las molestias, el dolor, descargas vaginales y sangrado entre los períodos menstruales.

 

Para detectar la displasia, el examen más utilizado es el Papanicolau y para asegurarse por completo, es necesaria una colposcopía que permite ver el tejido anormal y obtener muestras del tejido con molestias mínimas y sin intervención quirúrgica mayor.