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¿Qué es la Colposcopía?
Con la colposcopía se pueden diagnosticar lesiones mínimas en el cuello uterino, la vagina o la vulva, que de otro modo son imposibles de detectar, por ser totalmente asintomáticas. Para el examen se coloca un especulo que permite visualizar el cuello del útero.
Para realizar la colposcopía, se utiliza una lupa binocular con iluminación propia (colposcopio), con fin de poder ver en forma directa y ampliada toda la superficie del cuello uterino y las paredes vaginales. Se limpia el cuello con una solución líquida (ácido acético al 5%) que permite diferenciar la mucosa normal de la patológica.
Se pueden aplicar otras soluciones (como la solución de lugol o yodo), y usar filtros de luz, que permiten identificar el epitelio (membrana celular que recubre el cuello uterino y vagina) alterado con mayor detalle.
Una vez detectadas dichas áreas, el especialista realiza una toma de biopsia dirigida. Si bien la palabra biopsia produce temor y ansiedad, es necesario saber que en esta especialidad, es un estudio frecuente, ya que es la forma de arribar a un diagnóstico definitivo y permite determinar si la lesión detectada requiere ser tratada simplemente debe ser controlada. La pequeña muestra obtenida mediante la biopsia se envía al laboratorio de anatomía patológica a fin de poder realizar el diagnóstico exacto de la lesión.
La colposcopía es un examen indoloro e inocuo (no provoca daño) y debe realizarse periódicamente. Ante síntomas no habituales, como pérdidas de sangre después de las relaciones sexuales (sinusorragia) o sin causa aparente, consulte a su médico.
Recuerde que las lesiones incipientes o iniciales o precursoras del cáncer de cuello uterino, son totalmente curables y no producen síntomas; por esta razón los ginecólogos insistimos en el control periódico.
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